#133 MP 170326 El factor que ningún manual menciona: la naturaleza humana en el diseño de protección contra incendios

Para Global Mechanical y Baja Design, la protección contra incendios no se limita a calcular hidráulica, trazar redes de rociadores o diseñar planos mecánicos. Cada proyecto tiene un propósito trascendente: salvar vidas. Sin embargo, hay una variable que casi nunca aparece en los protocolos ni en los manuales, y que pocos se atreven a nombrar: el factor de la naturaleza humana.

Detrás de cada diseño existe un equipo de mentes individuales y únicas, cuyas decisiones están influenciadas por creencias, deseos y necesidades primitivas. Eso nos hace susceptibles a caer en los famosos atajos mentales conocidos como sesgos cognitivos (Kahneman, 2011).

Cada segundo, nuestros sentidos reciben 11 millones de bits de información, pero la mente consciente apenas procesa 50 (Froufe, Sierra y Ruiz, 2009). Qué sensacional sería convertirse en el personaje de Bradley Cooper en la película Sin límites, quien ingiere una sustancia que le permite procesar todos esos millones de bits sin errores ni restricciones. En la realidad, pretender que un proyectista se mantenga alerta y con precisión perpetua de esa manera es biológicamente insostenible.

Los sesgos aparecen cuando la mente opera en piloto automático, en lo que Daniel Kahneman llama el Sistema 1: veloz, intuitivo, confiado. Muy diferente al Sistema 2, analítico y racional (Kahneman, 2011). El ser humano está programado para conservar energía, y la forma más eficiente de lograrlo es tomar la mayoría de las decisiones cotidianas a través del Sistema 1.

Aquí expongo algunos  sesgos que podrían acechar a cualquier proyectista:

1. Sesgo de confirmación

Imagina que se abre un proyecto nuevo. El cliente dice: «Es un almacén de producto terminado, dos niveles, estructura metálica.» El cerebro del proyectista,  probablemente en menos de un segundo, ya tiene una imagen formada. Ya «sabe» cómo es. Ya está tomando como patrón de referencia  los últimos cinco almacenes que diseñó. Y sin darse cuenta, dejó de leer con atención.

Eso es el sesgo de confirmación: la tendencia del cerebro a buscar, interpretar y recordar información de manera que confirme lo que ya cree. No es pereza ni mala intención. Es el Sistema 1 haciendo su trabajo: ahorrar energía usando patrones conocidos en lugar de analizar desde cero.

El problema no es que el cerebro use patrones. El problema es que los usa incluso cuando el caso es distinto.

Decirle a alguien «cuidado con tu sesgo de confirmación» no sirve de casi nada. Lo que sí funciona es crear fricción deliberada: hacerse preguntas en sentido contrario antes de firmar o pedir que alguien ajeno revise el proyecto sin contexto previo, no para encontrar errores obvios, sino para ver lo que los ojos del diseñador ya dejaron de ver. Como admitía Murphy: «Si algo puede salir mal, saldrá mal.»

2. Exceso de confianza

¿Te suena Maverick en Top Gun? Brillante y experimentado. Y precisamente por eso, el más propenso a saltarse las reglas porque confía ciegamente en su instinto. En el mundo del diseño no se vuelan cazas, pero el patrón es el mismo. La diferencia es que aquí la responsabilidad también es enorme, porque cada decisión de diseño puede estar directamente ligada a la seguridad, la vida de las personas y la perpetuidad de los patrimonios.

Para un proyectista, este sesgo podría traducirse en no verificar un cálculo porque «ya lo hice mil veces y tengo certificaciones que lo avalan», o en no pedir el plano actualizado porque «me conozco este edificio de memoria». La confianza en uno mismo es uno de los activos más valiosos de un profesional. El problema no es tenerla. El problema es no saber cuándo ponerle un límite.

Vale la pena hacerse la pregunta incómoda antes de firmar: ¿revisé esto porque realmente lo revisé, o porque confío ciegamente en que está bien.  

3. Sesgo de disponibilidad

Las decisiones no siempre se sustentan en información objetiva, sino en lo que la mente recupera con mayor inmediatez. Cuando un proyectista orienta sus decisiones a partir de ausencia de situaciones adversas, tiende a minimizar riesgos que en realidad existen.

Un proyectista que nunca ha enfrentado la falla de un sistema en un edificio de características similares puede concluir que la probabilidad de que ocurra es baja, y por tanto dejar de interrogar ciertos supuestos del diseño. En ese escenario, la valoración del riesgo no proviene de evidencia estadística ni de un análisis probabilístic sino en la facilidad con la que el profesional recuerda  o no recuerda eventos similares. La experiencia propia termina funcionando como marco de referencia principal

Qué se puede hacer para no caer en este sesgo: Contrastar siempre la experiencia propia con datos reales, buscar activamente escenarios que no se han vivido y someter los supuestos del diseño a revisión externa. La pregunta clave no es «¿yo he visto que esto falle?» sino «¿qué dice la evidencia sobre la probabilidad de que falle?»

Conclusión

La NFPA, los softwares de cálculo y los protocolos de revisión son bases esenciales los proyectistas que salvan vidas. Sin embargo, no son suficientes si una decisión crítica se toma en piloto automático: cuando la mente cree que ya entendió el problema, sobreestima su experiencia o no reconoce sus propios límites.

El factor humano no es una debilidad que deba ignorarse. Es una variable real que puede gestionarse. Cuando un equipo la reconoce e integra a su cultura de trabajo esos sesgos ya documentados, se convierte en una de las formas más avanzadas de control de calidad.

Psic. Maryel Figueroa

Referencias

Kahneman, D. (2011). Pensar rapico y despacio. Recuperado de: https://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2019/01/doctrina47315.pdf

Froufe, M., Sierra, B., & Ruiz, M. A. (2009). El inconsciente cognitivo en la psicología científica del siglo XXI. Recuperado de https://www.researchgate.net/profile/Benjamin-Diez/publication/239541003_El_’Inconsciente_Cognitivo’_en_la_psicologia_cientifica_del_S_XXI/links/5b30ac01aca2720785e3d2c6/El-Inconsciente-Cognitivo-en-la-psicologia-cientifica-del-S-XXI.pdf

#116 EE 241025 Extintores: lo básico que todos creen saber… pero pocos dominan

Octubre 24, 2025

Extintores: lo básico que todos creen saber… pero pocos dominan

Cuando hablamos de protección contra incendios, uno de los primeros elementos que vienen a la mente son los extintores portátiles. Los vemos en oficinas, fábricas, restaurantes, escuelas… prácticamente en todos lados. Sin embargo, esa misma omnipresencia hace que muchas veces se les reste importancia: se convierten en “un requisito de la norma” más que en una verdadera herramienta de seguridad.

En esta entrada quiero compartir contigo lo esencial sobre los extintores, desde su clasificación hasta los errores más comunes en su selección, instalación y mantenimiento.

1. ¿Qué es un extintor?

Un extintor portátil es un equipo diseñado para atacar fuegos incipientes, es decir, en sus primeras etapas. No están hechos para apagar un incendio de gran magnitud, sino para evitar que un pequeño fuego se convierta en un siniestro incontrolable.

La NFPA 10 y la NOM-002-STPS-2010 son las principales referencias normativas para su selección, instalación y mantenimiento en México.

2. Clases de fuego y tipos de extintores

Uno de los puntos más importantes (y a veces ignorado) es que no todos los extintores sirven para todos los fuegos. Cada agente se diseña para un tipo de material combustible:

  • 🔴 Clase A: fuegos en materiales sólidos comunes como madera, papel o tela.
  • 🟡 Clase B: líquidos y gases inflamables (gasolina, solventes, aceites).
  • 🔵 Clase C: equipos eléctricos energizados.
  • 🟢 Clase D: metales combustibles (magnesio, titanio, sodio).
  • Clase K: aceites y grasas de cocina.

En la práctica, los más comunes son:

  • Agua a presión (para fuegos Clase A).
  • Polvo químico seco multipropósito (para fuegos A, B y C).
  • CO₂ (para fuegos B y C, especialmente en lugares con equipos eléctricos delicados).

Ubicación y cantidad

Las normas establecen criterios claros:

  • Distancia máxima de recorrido: por ejemplo, la NOM-002 pide que nunca se recorra más de 15 metros para llegar a un extintor.
  • Altura de instalación: la manija no debe estar a más de 1.50 m del piso.
  • Señalización: visible y clara, incluso en caso de humo.

Un error común es pensar que “más es mejor” y saturar con extintores. La clave no es la cantidad, sino que estén bien distribuidos y sean del tipo correcto para el riesgo.

4. Errores frecuentes

  • Extintores descargados: muchos lugares solo cumplen con “tenerlos colgados”, pero al revisarlos están vacíos o fuera de servicio.
  • Extintores mal seleccionados: por ejemplo, usar uno de agua en un área con equipos eléctricos.
  • Gabinetes bloqueados: colocar escritorios, cajas o muebles que impiden su acceso.
  • Falta de capacitación: el personal no sabe cómo usarlos, y en una emergencia se pierde tiempo valioso.

5. Consejos prácticos para su gestión

  1. Capacita al personal: no basta con tenerlos, alguien debe saber usarlos con confianza.
  2. Revisión mensual: aunque el mantenimiento sea anual, cada mes se debe verificar manómetro, manguera, seguros y accesibilidad.
  3. Mantenimiento anual por empresa autorizada: es la única manera de garantizar que el agente extintor y el cilindro estén en condiciones seguras.
  4. Elige el extintor adecuado para cada área: no es lo mismo una cocina industrial, un laboratorio o una oficina.
  5. No los uses como “decoración”: deben estar visibles, accesibles y señalizados.

El impacto real de un extintor

Un solo extintor usado a tiempo puede salvar millones en pérdidas, evitar lesiones y, sobre todo, salvar vidas. El gran reto no es comprarlos o instalarlos, sino asegurarse de que funcionen y que las personas sepan utilizarlos en los primeros segundos críticos de un incendio.

Conclusión

Los extintores son la primera línea de defensa contra incendios, pero también los equipos más subestimados. Su verdadero valor radica en usarlos bien y a tiempo. La norma nos da lineamientos claros, pero al final depende de la cultura de seguridad de cada organización que estos pequeños cilindros rojos cumplan su propósito.

Porque un extintor no es “un requisito de la STPS” colgado en la pared. Es una herramienta que, en el momento adecuado, puede significar la diferencia entre una anécdota y una tragedia.

#115 ER 181025 ¿Qué significa que un producto contra incendios esté probado por UL?

¿Qué significa que un producto contra incendios esté probado por UL?

Cuando hablamos de sistemas contra incendios, una de las frases más comunes que escuchamos es: “el producto está aprobado UL”. Para algunos es sinónimo de calidad, para otros simplemente un requisito que piden las normas o los seguros. Pero, ¿qué significa realmente? ¿Y es UL la única entidad que certifica productos contra incendios?

En esta entrada vamos a desglosarlo.

UL (Underwriters Laboratories)

UL es una organización independiente de pruebas y certificación con sede en Estados Unidos. Fue fundada en 1894 y desde entonces se dedica a verificar la seguridad de productos eléctricos, electrónicos, mecánicos y, por supuesto, sistemas contra incendios.

Cuando un producto está “UL Listed” o “UL Classified”, significa que:

  1. Ha pasado pruebas rigurosas en laboratorios especializados.
  2. Cumple con normas de seguridad específicas (por ejemplo, NFPA 13 para rociadores).
  3. Está sujeto a inspecciones periódicas de fábrica para asegurar que se mantenga la calidad.

Ejemplos de productos contra incendios probados por UL:

  • Rociadores automáticos.
  • Bombas contra incendio.
  • Válvulas de control y alarma.
  • Detectores de humo y calor.

En resumen, un producto UL te garantiza que ha sido probado bajo condiciones controladas y que funcionará como debe en caso de un incendio.

FM Approvals

Otra agencia muy importante es FM Approvals, vinculada a la aseguradora FM Global. A diferencia de UL, que tiene un enfoque más general, FM se centra en la protección de propiedades y riesgos industriales.

Un producto FM Approved significa que:

  • Ha sido probado para cumplir con estándares internos muy estrictos.
  • Es aceptado automáticamente en proyectos donde el asegurador es FM Global.
  • Muchas veces requiere pruebas adicionales a las que exige UL (por ejemplo, en válvulas y equipos industriales).

Un mito común es que “FM es mejor que UL”. La realidad es que ambas certificaciones son válidas; la elección depende del tipo de proyecto, del cliente y, sobre todo, de la aseguradora.

Otras agencias internacionales

Aunque en América hablamos mucho de UL y FM, en otras partes del mundo existen organismos equivalentes que también aprueban productos contra incendios.

  • VdS (Alemania): una de las certificaciones más reconocidas en Europa para rociadores, bombas y alarmas.
  • LPCB (Reino Unido): Loss Prevention Certification Board, muy usada en proyectos británicos y europeos.
  • CE Marking (Unión Europea): indica cumplimiento con la legislación europea, aunque no siempre sustituye certificaciones de desempeño específicas como VdS o LPCB.
  • CNPP (Francia): certifica productos y servicios de seguridad, incluyendo SCI.
  • CCC (China Compulsory Certification): requerido para equipos eléctricos y electrónicos en China.
  • ISI (India): marca de certificación de la India para productos, incluidos los de seguridad.
  • ANCE (México): certifica productos eléctricos y de seguridad contra incendio según normas mexicanas (NOM).

¿Por qué importa tanto usar productos certificados?

  1. Seguridad real: un rociador o una bomba sin pruebas puede fallar cuando más se necesita.
  2. Cumplimiento normativo: tanto la NFPA como la NOM y otras normas locales exigen productos aprobados.
  3. Respaldo legal y de seguros: en caso de incendio, si se demuestra que se usaron productos no certificados, el seguro puede no responder.
  4. Confianza del cliente: trabajar con marcas y equipos listados reduce riesgos de conflictos con autoridades y consultores.

¿UL, FM, VdS o LPCB?

La mejor certificación depende del proyecto:

  • Si el cliente es de origen americano, seguramente pedirá UL o FM.
  • Si el asegurador es FM Global, será obligatorio usar productos FM.
  • En proyectos europeos, se exigirá CE + VdS o LPCB.
  • En México, aunque la autoridad cite NOM, en la práctica muchos proyectos se diseñan con NFPA y piden equipos UL/FM.

Conclusiones

  • UL no es la única certificación, pero sí la más conocida en América.
  • FM tiene un peso muy fuerte en proyectos industriales y asegurados con FM Global.
  • En Europa y Asia existen organismos igualmente estrictos, como VdS o LPCB.
  • Como ingenieros y contratistas, nuestro deber es usar productos certificados y explicar al cliente qué significan estas aprobaciones, porque detrás de cada sello UL, FM o VdS hay años de pruebas, normas y seguridad comprobada.

La próxima vez que alguien te diga: “usa este producto, es más barato”, pregúntale: ¿tiene certificación? Porque en sistemas contra incendios, lo barato sin pruebas puede salir demasiado caro.

Eduardo López

Ingeniero Mecánico – CFPS, NICET, CETRACI

#112 ER 260925 ¿Por qué se necesita estructura para los rociadores en sistemas contra incendios?

En la ingeniería de protección contra incendios (SCI), los rociadores automáticos son uno de los elementos más críticos para la supresión temprana del fuego. Su correcta ubicación, cobertura y funcionamiento pueden marcar la diferencia entre una emergencia controlada y una pérdida total. Sin embargo, hay un aspecto que suele pasar desapercibido en la etapa de diseño e instalación: la estructura que los soporta.

Muchos creen que basta con colocar los rociadores “donde se necesiten”, sin considerar si la estructura del techo o plafón puede sostenerlos adecuadamente, si hay interferencias mecánicas, o si el sistema está preparado para resistir vibraciones, movimientos sísmicos o cargas térmicas. En realidad, la estructura para los rociadores no es un accesorio, sino una parte integral del sistema que garantiza su estabilidad, funcionalidad y cumplimiento normativo.

¿Qué entendemos por “estructura para rociadores”?

Nos referimos a los elementos físicos que permiten instalar, sostener y mantener en posición los rociadores automáticos, incluyendo:

  • Soportes, abrazaderas y colgantes
  • Tuberías suspendidas o empotradas
  • Plafones, techos falsos o rejillas modulares
  • Refuerzos estructurales para zonas sísmicas
  • Elementos de fijación certificados

Esta estructura debe cumplir con criterios de carga, resistencia, alineación y compatibilidad con el sistema hidráulico. No se trata solo de “colgar tuberías”, sino de diseñar un soporte técnico que garantice que cada rociador esté en el lugar correcto, con la orientación adecuada y sin riesgo de desplazamiento.

¿Por qué es necesaria?

1. Para cumplir con las normas técnicas

Normas como NFPA 13 establecen requisitos específicos sobre el tipo de soporte, separación entre colgantes, resistencia a cargas y comportamiento ante sismos. También indican cómo deben instalarse los rociadores en techos suspendidos, plafones modulares o estructuras metálicas.

Sin una estructura adecuada, el sistema puede incumplir la norma, lo que implica:

  • Riesgo de rechazo en inspecciones
  • Pérdida de cobertura certificada
  • Invalidación de pólizas de seguro

2. Para garantizar la cobertura efectiva

Cada rociador tiene un patrón de descarga diseñado para cubrir un área específica. Si el rociador se mueve, se inclina o se instala en una superficie inestable, su cobertura se ve afectada. Esto puede generar:

  • Zonas sin protección
  • Interferencias con elementos arquitectónicos
  • Activación tardía o ineficiente

La estructura asegura que el rociador esté en la posición correcta, con el espacio libre necesario y sin obstrucciones.

3. Para resistir condiciones reales de operación

Durante un incendio, el sistema puede enfrentar:

  • Altas temperaturas
  • Vibraciones por flujo hidráulico
  • Movimiento estructural (sismo, colapso parcial)
  • Presión interna elevada

Una estructura débil puede fallar justo cuando más se necesita. Por eso, los soportes deben estar diseñados para resistir las condiciones más exigentes, incluyendo cargas dinámicas y térmicas.

4. Para facilitar mantenimiento e inspección

Los sistemas SCI requieren inspecciones periódicas (NFPA 25), pruebas de flujo, limpieza y reemplazo de componentes. Si los rociadores están mal fijados, ocultos o en estructuras improvisadas, el mantenimiento se vuelve riesgoso, costoso y poco confiable.

Una estructura bien diseñada permite:

  • Acceso seguro a los rociadores
  • Identificación clara de zonas protegidas
  • Reemplazo rápido en caso de daño

¿Qué errores comunes se cometen?

  • Instalar rociadores en plafones sin refuerzo estructural
  • Usar colgantes no certificados o improvisados
  • Fijar tuberías a elementos móviles o no estructurales
  • No considerar la expansión térmica de las tuberías
  • Omitir refuerzos sísmicos en zonas de riesgo

Estos errores pueden parecer menores, pero en una emergencia, pueden comprometer la activación del sistema o generar fallas críticas.

Buenas prácticas en diseño e instalación

  • Coordinar con el área estructural desde el diseño
  • Usar soportes certificados y aprobados por NFPA
  • Verificar compatibilidad con plafones, rejillas y acabados arquitectónicos
  • Incluir refuerzos sísmicos donde lo indique la norma
  • Documentar la estructura en los planos as-built

Además, es recomendable realizar inspecciones visuales durante la obra para validar que los soportes cumplen con lo especificado y que no hay interferencias con otros sistemas (eléctrico, HVAC, etc.).

Conclusión: la estructura también salva vidas

En sistemas contra incendios, cada componente tiene una función crítica. Los rociadores no son solo boquillas: son dispositivos de supresión que deben estar en el lugar correcto, en el momento correcto, funcionando con precisión. Y para lograrlo, necesitan una estructura que los sostenga, los proteja y los mantenga operativos.

Como ingenieros, diseñadores o supervisores, debemos asumir que la estructura para los rociadores no es un detalle menor. Es parte del sistema. Y como tal, debe diseñarse, instalarse y validarse con el mismo rigor técnico que cualquier otro componente.

Porque en protección contra incendios, la seguridad no se improvisa. Se estructura.

Eduardo López

Ingeniero Mecánico – CFPS, NICET, CETRACI

#111 #9 ER 080424 Partes de un rociador

15 de abril 2024

Los rociadores son similares si son de bulbo o de fusible. La forma es la misma, lo único que cambia es el elemento térmico sensible y otras caracteristicas de las cuales platicaremos en este post. Las características del rociador de las cuales platicaremos son: deflector, brazos, elementos térmico sensible, tapón, npt y orificio.

Deflector

El deflector del rociador es la parte más alta de este. pueden ser de dos tipos: para rociador conlgante (pendent) y para rociador montante (upright).

Colgante

Se utiliza en rociadores colgantes o pendent (en inglés) y se colocan por debajo del tubo (ramal) de tal forma que queda desprotegido y expuesto a golpes. También se utiliza para instalaciones con garzas (o cuello de ganso) que son comunes cuando el ramal es muy grande e instalarlo por debajo del ramal no es una opción para que el rociador cumpla con las distancias al techo. El agua que descarga sale directo hacia el deflector y este lo rompe dispersandolo en el patrón que ya conocemos directo hacia el piso.

Montante

Este rociador se instala por arriba del tubo (ramal) quedando protegido por el este. Es la mejor opción para proteger el rociador de daño mecánico. Se instala en lugares donde no existe plafón a menos que quieran tenerlo expuesto (pero eso ya es decisión del cliente). El deflector recibe el golpe del agua de la descarga y sirve como elemento de choque para que el agua cambie de direccion y se dirija hacia el piso en la forma de patron de agua que ya conocemos.

Brazos

Estos unen la base del rociador con el deflector. Básicamente sostienen al rociador. Anteriormente se decia que debian colocarse paralelos al tubo (ramal) pero no existia algun escrito que lo dijera. El requerimiento aparece en la NFPA 13 edición 2007, 2010, 2013 y 2016 sección 8.3.1.3, en la edición del 2019 y 2022 aparece en la sección 9.4.1.3. Así que quien sabe de donde salió el que no debían estar paralelos al tubo. Pudiera ser una mala interpretación de la última parte de esa sección, donde dice que a menos que se indique lo contrario por el listado del rociador. Debemos tener cuidado con esas interpretaciones.

Elemento térmico sensible

Es el detector en el rociador. Este puede ser fusible o bulbo. De qué pendende de que sea uno y otro? Del fabricante y del factor K. Casi todos los rociadores ESFR son de fusible metálico. Pudiera haber alguno que no.

El elemento térmico sensible se activa con calor. En el bulbo incrementa el volumen de la burbuja dentro y la presión lo rompe. En el fusible metálico sucede que se calienta y se debilita provocando que se deforme y la presión del agua hace que se mueva liberando el agua.

Tapón

El tapón es esa «cosita» que impide que el agua salga del rociador. Se mantiene en su lugar gracias al bulbo o el fusible metálico. La presión del agua ayudar a que se mueva permitiendo salir el agua para golpear en el deflector y haga lo que ya hemos platicado al inicio.

NPT

El NPT es el roscado del rociador. Varía de acuerdo a la cantidad de agua que se necesite descargar. En otras palabras, del factor k. Unos dirán, no Eduardo, por que el ESFR K22 y K25 tienen el mismo NPT y descargan diferente cantidad de agua. Lo sé, lo que escribí es una expresión. Del K5.6 incrementamos 1/2 pulgada a 3/4 de pulgada para el K11.2 y a 1 pulgada para el rociador ESFR.

Orificio

El orificio es por donde entra y sale para atacar el icendio. Igual que el NPT, varía de acuerdo al factor K del rociador.

El rociador es un elemento pequeño dentro del sistema contra incendio sin embargo, juega un papel muy importante para el combate del fuego. Una mala selección de este afecta enormemente al combate del fuego. No demos por sentado que la selección e instalación de este es fácil, supervisen al instalador y exigan las acreditaciones al fabricante.

Eduardo López

Baja Design Engineering

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